La relación del Ego entre el ser humano y el ser social
El ser humano hoy está olvidando de donde viene, por tal razón su futuro es cada vez más incierto. Hoy siente dolor, mañana siente adormecimiento, el próximo día siente que inflama, y aquí, como método de supervivencia y adaptación, se acostumbra a sentirse débil, cansado, adolorido, sin vitalidad, con esperanzas y calidad de vida cada vez menores.
Qué infortunio pensar que nuestro destino es la enfermedad. “En mi familia tenemos diabetes, por eso yo creo que me siento así”. Nuestro cuerpo físico, el más evolucionado en este plano, lo hemos diseñado de tal manera que está preparado para sostenerse con vida, aunque muchas veces el dueño de este, vaya en camino contrario. Y digo, “lo hemos diseñado”, desde la sensación de unidad, no estamos dentro de la naturaleza, somos la naturaleza en sí misma.
Gracias al desarrollo del ser social, hemos logrado avances tecnológicos extraordinariamente increíbles. Sin embargo, desde una perspectiva de Ser humano, hemos olvidado que somos la naturaleza y que cualquier ambiente que vaya en contra de las leyes de natura, es perjudicial para el desarrollo, sostenimiento y prolongación de nuestra especie.
La sensación de individualidad, el Ego que habita en nosotros, nos ha llenado de conocimiento, pero nos ha nublado un poco la sensibilidad, pienso que recordar un poco este otro lado, nos va a permitir encontrar un equilibrio entre el ser social y el ser humano. Seguramente desarrollando en futuro cercano, donde la consciencia que compartimos, halle la manera de evolucionar sin construir ambientes que lo perjudiquen, ese día desarrollaremos estructuras sociales que funcionen para todos.
Inventos que cambiaron la historia, que son de uso diario, nos están enfermando. El calzado que no respeta nuestra estructura muscular y ósea, los pantalones que no ceden, las correas que aprietan, los espaldares que nos permiten conservar solo una postura durante muchas horas continuas, nos están atrofiando no solo nuestra postura, también nuestra capacidad de respirar. Hacerlo de manera un poco más adecuada, permite la optimización de nuestros recursos internos, y nos aleja de vivir con lo mínimo necesario para sostener la vida. He aquí ya la persona sin vitalidad, que empieza a recuperarla
Ahora, nos enfocamos en que nosotros nos hacemos daño, pensamos que nuestro cuerpo nos hace daño, han cambiado las cosas a tal punto, de que pensamos que un insumo es bueno o malo (hablando de una de la serie de insumos que nos sirven como alimento al masticarlo). El insumo natural o no, es totalmente indiferente, la salud está en la capacidad de recibir, procesar, asimilar y excretar los residuos de manera adecuada para el óptimo desarrollo y evolución del cuerpo físico. Qué pensamiento tan tóxico invade nuestro cerebro; “es que no como pan porque me infla”, “la hamburguesa me engorda”, “los carbohidratos son malos”… así, un sin número de virus tóxicos mentales. Con tantos años de evolución para construir este cuerpo físico, para mantenerse en vivo, con los sin números de ciclos de nuestro planeta tierra. Nuestro cuerpo está diseñado para defenderse a sí mismo, tenemos la capacidad de disolver las sustancias que ingerimos, descomponerlas, de ellas absorber lo que necesitamos y usamos para nuestro desarrollo y evolución como especie, y lo demás lo desechamos. El insumo que masticamos y bebemos son los que ensucian o limpian nuestro sistema digestivo.
El director de orquesta se asemeja al sistema glandular, mientras que el digestivo se encarga de los requerimientos, ubicación, cubrimiento de necesidades de cada uno de los integrantes de la orquesta. Nuestro sistema de glándulas, encargado de las hormonas, es el director de orquesta. Ahora este director por su gran actividad se nutre de alimentos más sutiles como el oxígeno. Y aquí está uno de los principales males que acelera el proceso de envejecimiento de la humanidad, la atrofia de nuestra capacidad física de captar gases, oxígeno, aire de calidad adecuada para el óptimo desarrollo y evolución de nuestro cuerpo físico.
Somos en la naturaleza una raza tan extraordinaria que se adapta al entorno que habita, hoy construimos habitad en donde pasamos la mayor parte de nuestro tiempo, sin conocer las necesidades humanas, de permanecer en un entorno que le permita captar alimentos más sutiles, alimentos que ha usado como insumo principal para sostener la vida en los diferentes desastres naturales que privan gran parte del globo; de alimentos, que por cambios de temperatura, cambios en la presión atmosférica, cambios en la estructura de la tierra, dificultan la obtención de alimento sólido posible de masticar.
El aire, con su estructura de gases naturales, los fotones, que captamos del sol, los electrones, que absorbemos de la tierra, son los alimentos sutiles, de los cuales, el ser humano y social moderno, se está olvidando. Esto lo está llevando a una dificultad de adaptación, por tal razón el cuerpo físico que está diseñado para sostener la vida, inflama, como principal método de sobrevivencia. Sin embargo, nos estamos acostumbrando a la capacidad mínima de rendimiento de nuestras herramientas biológicas, capaces de percibir los diferentes tipos de frecuencias presentes en el entorno.